Una definición de empresa, emprendimiento y start-up

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Siempre tuve la inquietud de porqué en el mundo emprendedor, los términos “empresa”, “emprendimiento” y “start-up” a veces los escuchaba como si fueran lo mismo y otras veces como si fueran cosas distintas. En todas partes se usan como sinónimos, pero también como cosas totalmente opuestas.

A la larga me di cuenta que no hay una regla escrita, así que les quisiera compartir el significado que le veo a cada uno de esos términos y como uno de éstos puede ser todas al mismo tiempo o quizás ninguno de ellos, ya que pienso que definen cosas distintas: el qué, el cómo y el quién.

Empresa: El “qué”

Si buscamos la definición formal de empresa encontramos algo como:

Entidad en la que intervienen el capital y el trabajo como factores de producción de actividades industriales o mercantiles o para la prestación de servicios.

Si analizamos con cuidado, nos damos cuenta que una empresa es el qué de lo que construimos, ya que es la unidad básica que tiene como fin la generación de productos o servicios. Además, ser empresa es lo que define el contexto en donde nos desenvolvemos y reglas del juego, donde existen pautas de mercado y variables económicas que tiran en todas direcciones.

Emprendimiento: El “cómo”

La definición de emprendimiento es la más simple de todas:

Inicio de una actividad que exige esfuerzo o trabajo, o tiene cierta importancia o envergadura.

Siempre he defendido que emprender es el simple hecho de atreverse a empezar algo y seguir adelante, así que creo que se define el como, en querer hacer las cosas: Atreviéndose.

Start-up: El “quién”

Aquí encontramos un término “robado”, pero que ya creo hemos hecho propio y seguirá siendo así. Si lo buscamos en el diccionario la definición que encontramos es la siguiente:

Nueva empresa.

Esta claro que esta definición formal es, por decir lo menos, escuálida; así que siempre me he sentido más cómodo con la descripción de Eric Ries en el libro “The lean start-up”, la que dice así:

Una institución humana diseñada para crear nuevos productos y servicios en unas condiciones de incertidumbre extrema.

Tomando esta definición, me gusta verla desde el punto de vista en donde una start-up la define la personalidad que adquiere por la cultura que construye el grupo humano que componen la organización para enfrentar la constante incertidumbre con la que lucha. Ahí viene el porqué una start-up define el quién, ya que representa la personalidad conjunta generada por un grupo de personas y su capacidad única de enfrentar la incertidumbre.

En este contexto, pienso que existe otra variable que también define si realmente entramos en el concepto de start-up, ya que puede haber organizaciones de “la vieja escuela” que enfrentan la incertidumbre gracias a patrones pauteado en las reglas de management tradicionales, pero existen otras, las que me atrevo a definir realmente como start-ups, que toman esos patrones tradicionales, pero generan sus propias reglas para construir nuevos estilos y formas de manejar una organización. Ahí es cuando se construye una personalidad propia.

Y entonces, ¿cómo se dice?

Como dije más atrás, no hay una regla escrita. Cada uno define lo que está haciendo de la forma en que le parezca correcto, ya que cada término representa un punto de vista distinto de ver las cosas.

Es común escuchar frases como: “Ya dejaste de ser un emprendimiento, ahora tienes que portarte como una empresa”. ¿Por qué tiene que ser así? Yo me puedo definir como un emprendimiento y una empresa al mismo tiempo. Y más aún, me puedo sentir una start-up toda mi vida si mantengo esos rasgos de personalidad que me permitan enfrentar la incertidumbre. No es cosa de madurez, si no de quien quiero ser.

De esta forma, para mi hay algunas premisas claras:

  • Una start-up siempre es una empresa que nació como un emprendimiento.
  • Una empresa no necesariamente es una start-up y lo más probable es que naciera como un emprendimiento.
  • Un emprendimiento con fines comerciales siempre es una empresa, pero no necesariamente es una start-up.
  • Un emprendimiento con fines sociales no es una empresa y no necesariamente es una start-up.

¿Y si me preguntan por Phage? Mi respuesta es: 100% empresa-emprendimiento-start-up (Con una personalidad que sigue madurando cual quinceañera).

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